El método Pilates está compuesto fundamentalmente por movimientos controlados, conscientes, y relacionados con la respiración, con el fin de crear un cuerpo armonioso, coordinado y flexible, mediante ejercicios sencillos y asequibles a cualquier persona y edad, incluso para quienes no hayan realizado ningún tipo de ejercicio físico antes.

Los principios básicos son:

Respiración: coordinación de nuestra respiración con el movimiento.

– Estabilización: alineación y corrección postural.

Concentración: desarrollo de la atención para la realización de movimientos conscientes.

Control: para que los músculos trabajen correctamente y evitar lesiones.

Centro de Energía: “Powerhouse” activación del músculo transverso abdominal.

Fluidez: a través de movimientos controlados y secuenciales.

– Precisión: cada movimiento tiene un propósito para mejorar nuestra salud.

 Beneficios:

– Incremento de la flexibilidad, agilidad y fortalecimiento de la columna vertebral.

– Mejoramiento respiratorio y circulatorio, mayor elasticidad de las articulaciones.

– Mayor estabilidad, coordinación y equilibrio corporal.

– Aumento de la relajación y tonificación muscular.

– Disminución de las tensiones, rigideces musculares y estrés.

– Estimula los sistemas respiratorio, circulatorio y linfático.

– Libera las tensiones del cuello y los hombros y tonifica los músculos.

– Permite prevenir y rehabilitar lesiones del sistema músculo-esquelético.

Indicaciones:

– Patologías discales, cervicales, problemas lumbares…

– Patologías degenerativas: artrosis, artritis, osteoporosis, fibromialgia, etc.

– Alteraciones respiratorias: asma, alergia, bronquitis…

– Incontinencias urinarias.

– Patologías de retorno linfático y/o circulatorio.

– Desequilibrios posturales: escoliosis, disminución de la flexibilidad y movilidad de la columna…