Partiendo de que vivimos en un mundo ordenado que se rige por las leyes naturales podemos entender que, al formar parte de él, el ser humano se ve afectado por estas leyes. A esta ley le llamamos Dharma, es la ley de causa y efecto, de justicia retributiva, de la evolución, es el sentido de la vida; y Karma es su función educativa, es la sucesión de consecuencias de las acciones. ¡El Karma no es un castigo, es la ley!

Causas y efectos están separados en el tiempo, así que si comprendemos esa ley tendremos capacidad de reacción para enmendar lo ya realizado. Podemos comenzar cuidando nuestras intenciones, es decir, nuestros pensamientos y emociones ya que estos son la causa de nuestras acciones.