La juventud lleva implícita energía, ilusión, esperanza, y sin embargo, los actuales estudios nos muestran un panorama desolador, con falta de confianza, de generosidad y pérdida del sentido de la vida.

En realidad todos anhelamos un mundo mejor: más bueno, más justo, más bello, más verdadero… Necesitamos seguir el ejemplo de personas íntegras, superar el miedo y afrontar las dificultades que nos presenta la vida. Urge buscar en nuestro interior y actuar de manera inegoista, con valor, ofreciendo lo mejor de nosotros mismos, aportando nuestro granito de arena y dejando que el ejemplo brinde de nuevo ilusión de futuro al mundo que nos rodea.