Por José Manuel Alabau.

El dominio de la mente es fundamental para dominar la materia y poder dominar nuestra vida. El primer punto a tener en cuenta es el dominio común de la mente sobre la materia, como vemos en el ejemplo del alfarero, que primero sueña y piensa su vaso, y luego lucha con la materia que, en general, se resiste en virtud de la inercia que le es propia: la tendencia a caer a la tierra, a participar de aquello de lo cual se levantó.

A veces decimos: “No tengo poder mental”. Pero eso es porque no cuidamos nuestra mente; no nos preocupamos de limpiar cada día nuestra mente, de lavarla, alimentarla. Si el cuerpo físico se alimenta de cosas físicas, la mente se alimenta de ideas, pero si la alimentamos de ideas corruptas o de pequeñas ideas, lógicamente la mente apenas podrá tenerse en pie. Si todos los días la alimentáramos y cuidáramos, tendría otra robustez, otra potencia, otra posibilidad… la de hacer de la mente un puente entre lo que tenemos y lo que anhelamos.

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Charla ofrecida por Nueva Acrópolis en colaboración con Ítaca Espacio Cultural.